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Urgente Consenso

Nuestro querido Chef Gastón Acurio se lanza a recordarnos que estamos obligados a consensuar y que no tenemos otra opción, y que mejor hacerlo ahora si queremos ser una nación próspera.

¿Qué esperamos entonces? ¿Hasta cuándo no nos entenderemos entre los peruanos? Líos como los de Andahuaylas y Abancay llaman profundamente la atención sobre la necesidad de crear consensos y borrar las innecesarias rivalidades entre los mismos peruanos.

Actualmente tenemos dos oportunidades estupendas para consensuar visiones de desarrollo a través de dos mesas de Diálogo que congregan a representaciones de pueblos amazónicos y andinos con sus respectivas autoridades del gobierno nacional, regional y local: la Mesa Amazónica que se abre con posterioridad al desastre del 5 de junio de Bahua, y la Mesa Andina que está gestando una propuesta de desarrollo para las comunidades campesinas de Apurimac, Ayacucho y Huancavelica.

Qúe mejores oportunidades para construir consenso y a partir de la democracia participativa. Aquí va la nota de Gastón:

URGENTE CONSENSO

El gran reto del Perú en los próximos años estará enfocado en lograr consensos en diversos frentes, de manera que luego de ser escuchadas todas las voces se vayan construyendo políticas de largo plazo que representen la voluntad y aspiración de todos.

Por ejemplo, si nos decidimos a caminar hacia la mejor educación pública del mundo —tarea casi utópica pero no imposible—, se demandará primero de un sólido acuerdo entre autoridades, sindicatos, padres de familia y alumnos sobre cuáles son los pasos para lograrlo. Lo mismo sucede si queremos apuntar a que el Perú sea el país minero por excelencia. Esto no será posible sin que comunidades, autoridades, defensores del medio ambiente y empresarios lleguen a un acuerdo feliz en donde se establezcan claramente cuáles deben ser las reglas esenciales para el desempeño de una actividad minera que represente los intereses no de unos sino de todos los peruanos.
En la industria, la política internacional, la investigación, la pesca, la agricultura, la cultura, el turismo y, en general, en todas las actividades del país se hace urgente comprender de que nada será posible sin la unidad de todos para alcanzar el gran objetivo del Perú, que no es otro que hacer de nuestro país un país del primer mundo. Sentémonos a dialogar de una vez por todas, respetándonos, aceptando nuestras diferencias, renunciando a aspiraciones individuales para alcanzar logros colectivos. Construyamos hoy el país de los consensos para beneficio de los que vendrán mañana. No hay tiempo que perder.