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Una vez más Magdalena del mar y San Isidro en conflicto abierto

La zona que denominamos “la tierra de nadie” es muy descriptiva de los conflictos por límites, sea entre dos vecinos colindantes, dos comunidades, dos departamentos, dos provincias o dos distritos como en este caso. Todo empezó con la remodelación hecha por San Isidro al centro de la berma de la cuadra 24 de la avenida Javier Prado Oeste para ubicar una caseta más amplia del serenazgo. Para eso decidió poner piso de cemento y hacer una estructura más amplia con dry wall (paneles de yeso y carton prensado que utilizan armazón de aluminio).

Tal acción desató la reacción de los vecinos de Magdalena que se dirigieron a la zona y unilateralmente trataron de parar las obras. Incluso unapersona fue tomada por la policía porque estaba a punto de usar gasolina para quemar los materiales de construcción.

Actualmente cualquiera que pasa por la zona puede ver un cuadro patético. En la esquina de la cuadra 24 están una fila de serenos de San Isidro cuidando que las obras de la caseta se concluyan y justo al frente están los vecinos de Magdalena (según dicen los vecinos locales no son de la zona) apostados alrededor de una casa de madera, del tipo de que se están volviendo populares en los modestos asentamientos humanos, con un cartel que dice: “FRENTE DE DEFENSA Y DESARROLLO DE MAGDALENA” describiendo con precisión propia de registrador público, el número de asiento, fecha y partida registral de esa organización.


La pregunta del millón es ¿quién resuelve este entuerto si ambos alcaldes no se ponen de acuerdo? Ayer ambos burgomaestres no pudieron ni siquiera encontrarse para dialogar. Lo más sensato sería diseñar mecanismos para este tipo de conflictos a través de los cuales frustradas las negociaciones entre las partes entre a tallar un mediador o conciliador que explore conjuntamente nuevas opciones.


De fracasar estos pasos, un tribunal arbitral debería ser el indicado para definir el asunto. Otra opción es que en las próximas elecciones municipales se haga un referéndum por el cual los vecinos de la zona en disputa decidan su vínculo distrital. Los grandes perdedores de este conflicto son los vecinos de “la tierra de nadie” (esa zona en disputa entre Magdalena y San Isidro en la que los vecinos están a merced de un municipio que permite y de otro que permite que el otro permita).


Para su información este no es el único conflicto por límites en el país. Según la Dirección Técnica de Demarcación Territorial de la PCM actualmente nuestro territorio se encuentra dividido en 1829 distritos y 194 provincias, de los cuales el 79.8% de los distritos y el 92% de las provincias no se encuentran debidamente delimitados, ocasionando conflictos de pertenencia jurisdiccional que involucran a centros poblados, urbanizaciones, lugares arqueológicos, infraestructuras, entre otros. Estamos hablando de aproximadamente… ummm….(1460 + 179 =) la friolera de 1639 conflictos.


Por tanto, es hora que el gobierno central diseñe la mejor solución estructural a esta problemática para de una vez por todas delimitar los espacios políticos de nuestro país. La falta de delimitación produce incertidumbre, confrontaciones y escaladas conflictivas, se generan pérdidas de recursos, se imposibilita el desarrollo de estos espacios y no se respeta la tranquilidad ciudadana.