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La violencia es condenable

Los hechos de violencia suscitados en la provincia de Espinar han cobrado la vida de dos personas el pasado 28 de mayo y en el transcurso de los últimos diez meses esta lamentable cifra suma doce. No existe justificación alguna para hacer uso de la violencia y hay que condenarla frontalmente, venga de donde venga. Los conflictos, finalmente, son parte natural de la convivencia humana y lo que hay que desarrollar son los mecanismos y las destrezas para que estos se conviertan en oportunidad de cambio y no en elemento disfuncional, que como puede ser en nuestro caso afecte la gobernabilidad democrática en vez de fortalecerla. La vía regia para abordarlos es el diálogo, entendido este como una apuesta genuina que convoca la voluntad de las partes para escucharse abiertamente y sobre la base de identificar necesidades, intereses, expectativas, temores, avanzando en el camino, a veces complejo, del entendimiento mutuo. El diálogo es medio y es fin. Como medio se constituye en un instrumento que precisa de convocantes, agenda, metodología, condiciones, profesionales de apoyo. Como fin, busca la convivencia armónica entre personas que pensamos diferente, percibimos diferente, sentimos diferente. La impericia del Gobierno para llevar a cabo Mesas de Diálogo, entendidas como un proceso técnico y político sea alrededor de la situación en Conga o Espinar, abre la necesidad de convocar a personalidades y profesionales que junto con las partes directamente involucradas - empresa, sociedad civil y Estado - se ayuden todas a llegar a entendimientos que aborden las agendas de corto y largo plazo que están detrás de estos casos y evitar que una vez más se banalice el Diálogo.