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Comunicado de ProDiálogo para promover la desencalada del conflicto en la Amazonía y en el país

Históricamente los grupos amazónicos han sufrido de muchos años de exclusión y no han sido partícipes de la toma de decisiones de los asuntos relacionados a su entorno, su vida y su futuro. Es reconocido que el paquete legislativo de mediados de junio del 2008 propició la protesta masiva de las comunidades nativas al no estar de acuerdo con el hecho de no haber sido consultados y sentir que sus derechos internacionalmente reconocidos en el Convenio 169 OIT sobre territorio y recursos habían sido vulnerados. La crisis se superó a través de esfuerzos de diálogo y con la actuación del Congreso de la República derogando los decretos legislativos 1015 y 1073.

Sin embargo, la agenda no se había completado ya que quedaron pendientes de solución otras normas legislativas que aún se consideraban atentatorias de los derechos de los pueblos indígenas. Al no lograrse esto, el 9 de abril de este año nuevamente se inicia el paro amazónico exigiendo la derogación del Decreto Legislativo 1090.

La crisis se inició hace 52 crisis y alcanzó su máximo nivel de tensión el 5 de junio cuando se produjeron enfrentamientos que lleva a la muerte de al menos 30 personas entre policías, pobladores y nativos amazónicos.

La pregunta que subsiste actualmente es cómo reducir el nivel de violencia y destrucción y retornar a la senda del diálogo, más aún cuando mañana se anuncia un paro nacional en apoyo a la lucha amazónica. Hemos señalado anteriormente que ahora es imprescindible contar con un grupo o comisión de terceros que a modo de mediadores persuadan y comprometan al gobierno y a los representantes de los pueblos amazónicos a aceptar su intervención.

Hoy mismo la Defensoría del Pueblo y el Consejo Episcopal Peruano han recibido la confianza del Presidente del Consejo de Ministros para contribuir en la búsqueda de una salida pacífica a la crisis, faltando comprometer en esta gestión a los pueblos amazónicos. La Defensoría del Pueblo elaborará una propuesta para crear las condiciones básicas que permitan reconstruir el camino del entendimiento entre el Gobierno y los nativos, así como establecer los mecanismos de consulta a efectos de escuchar a las comunidades indígenas.

Sin embargo, recomendamos que en esta gestión mediadora se propicien al menos tres acuerdos mínimos para evitar que la crisis regrese a su fase más destructiva. En principio, impulsar una cruzada nacional que involucre a los actores directos del conflicto, a todos los líderes sociales, políticos y de opinión pública al igual que los medios de comunicación en favor de no usar discursos, calificativos ni frases que exacerben el encono y la confrontación en el país.

Segundo, iniciar un inmediato proceso de remediación humanitaria y gestos de paz para promover un mínimo de tranquilidad en el país. Nos referimos a actos como los de dar sepultura a los muertos, ubicar a los desaparecidos, levantar todos los bloqueos y retornar a la situación de tranquilidad pública en el país sin que estos sea tomado como un triunfo o derrota de ninguna de las partes.

Uno de los gestos más importantes que recomendamos tomar a las organizaciones convocantes al paro nacional ―como un acto de buena fe e invitación a obtener del gobierno otro importante gesto en reciprocidad― es la suspensión del paro anunciado para el día de mañana jueves 11 de junio.

Tercero, se debería lograr el compromiso público del gobierno y de los grupos amazónicos y sus instituciones representativas para iniciar un proceso dialogado que ponga fin a los asuntos que detonaron esta crisis y posteriormente continuar con la agenda de temas de mediano y largo plazo relacionados a cuál es la visión de desarrollo sostenible que queremos todos para nuestra amazonía y sus pueblos.